Diarios de motocicleta

Machu Picchu. Perú.

Hace más de cuatro años Sebastián Ramirez partió de su Glew natal junto a su moto “La Rojita” para recorrer Latinoamérica. En esta nota a la distancia compartimos su experiencia de vida, imágenes, lugares, anécdotas y personajes de un viaje de película…  

 

UNA VUELTA 1
Mirador de Los Andes. Perú.

Por un lado y en plan de desmitificar lo heroico de un viaje en moto Argentina-México (vuelta al mundo o llámese como se quiera) simplemente tengo que decir que lo único necesario e imprescindible para hacerlo son Ganas. Desear algo con todas las fuerzas y claro, definitivamente ser un poco loco y soñador (…)

El dinero por supuesto ayuda, sin dudas, puede cambiar ciertos aspectos de la forma del viaje, pero de ninguna manera puedo decir que disponerlo en cantidad es pieza fundamental a la hora de decidir emprender un sueño.

Nos pasamos la vida pensando en un mañana seguro, en un porvenir que cuando llega caemos en la cuenta de todo el tiempo perdido. Aspirar a una vida modelo, ahorrar, comprar, consumir, vestirse a la moda, mirar televisión y tener a mano el último celular se convirtieron en los cánones intocables de la vida actual. Ahora bien, animarse a cumplir un sueño no es poca cosa y ahí quizás sí viene lo sobresaliente de la cuestión. Soltar todo y largarse. De eso se trata. Despojarse, pero no sólo de lo material, sino también de la idea de lo material, de la idea de la ambición, del mental paradigma capitalista que tenemos en la cabeza del compre, use y tire, de lo desechable, de lo efímero, del ponerle valor económico a todo, entre tantas otras cosas. Dar el paso para dejar las cosas a las que uno está tan naturalmente acostumbrado, la comodidad y la tranquilidad de un ingreso seguro y por supuesto, los afectos. Con esto último es donde realmente uno pone las cosas en la balanza, donde se puede sentir el peso y el costo de lo que se quiere hacer y es donde creo yo, hay que ponerse un poco egoístas. Me refiero a pensar en uno mismo, porque cuando lo hacemos, cuando pensamos en nosotros como lo que somos (personas) inmediata e inevitablemente empezamos a pensar en los demás como tales. (…)

De esto se trata, de hacer una revolución, primero, con uno mismo, hacer el cambio. Cambiar cuesta y duele, molesta y atemoriza, aún sin saber qué es lo que vendrá, porque el temor es justamente a lo desconocido, aunque no haya forma de justificarlo. El acostumbramiento, la comodidad y el estancamiento provocan una parálisis emocional, ese temor infundado a moverse, a buscar nuevos rumbos, que no necesariamente tienen que ver con rumbos físicos, con nuevos horizontes. Muchas veces tiene que ver “simplemente” con nuevas perspectivas, nuevas formas de tomarse las situaciones o un replantearse a uno mismo, cuestionarse, más bien de eso se trata. (…)

Porque sentirse realmente libre una vez en la vida, conectarnos más con la naturaleza y con nosotros mismos, creo que al final del día, de eso se trata el viaje (de la vida).

Y si en estos años andando a alguien pude haberle, por lo menos, sembrado la semilla de la duda, creo que mi objetivo está sobradamente cumplido.”

Extracto de “Una vuelta por latinoamérica”

Congreso Nacional de Brasil. Brasilia.
Congreso Nacional de Brasil. Brasilia.

El 2 de febrero del 2010 partía de su Glew natal, Sebastián Ramirez –o “Trapo” para los amigos– en su moto –luego bautizada como “La Rojita”– de la que se haría apenas un mes y 1200 kms antes de arrancar el viaje…

Es indefectible que no se nos venga a la memoria aquel viaje iniciático que Ernesto “El Che” Guevara realizó junto a Alberto Granados en su Norton 500 –”La Poderosa”– por Latinoamérica, que volcaría en sus diarios de viaje –en los que luego se basaría la película de Walter Salles “Diarios de Motocicleta”– y que marcaría el destino y el sentido de su vida… Donde la “revolución”, como bien manifiesta Sebastián en su blog –“Una vuelta por Latinoamérica”– se da primero dentro, a la par de un “viaje” que, a la postre, nos conduce hacia nosotros mismos…

A la distancia, aprovechando la tecnología, que tanto nos acerca como nos aleja…, nos comunicamos con Sebastián (32 años), ahora en Guatemala…
 

 

¿Qué fue lo que te movilizó a iniciar este viaje?                                                                                                        “Si tuviera que resumirlo en una palabra sería, frustración. Creo que eso contiene dentro de sí muchas de las cosas que me movilizaron. A pesar de tener (el último tiempo en Buenos Aires) la carrera de arquitectura casi terminada y un trabajo relativamente bueno, mi panorama a nivel personal, económico y social, ya desde hacía varios años, no parecía aclararse, ni mucho menos…Y tampoco tenía demasiada idea hacia dónde estaba yendo…. De felicidad y vida social ni hablar…Sentí que estaba postergando indefinidamente sueños y deseos de ver y hacer cosas que realmente tenía ganas. De chico siempre tuve una gran curiosidad por salir a conocer otros horizontes, otras culturas y por suerte, también, siempre tuve muy presente que el mundo era mucho más grande que el barrio donde vivía. Y de a poco le fui dando forma al hecho de llevar a cabo la idea de este viaje, más bien como una consecuencia de todo eso.”

 
¿Partiste con alguna idea preconcebida: tiempo de vuelta, lugares a recorrer, con qué te podías llegar a encontrar?
“Mi experiencia en viajes largos y de mochilero, al momento de salir, era nula… Por eso, ni aunque hubiera querido, podía hacerme una idea de lo que me esperaba. Dentro de la “planificación” que hice tenía la idea de hacer un viaje de un año, pero creo que eso respondía, más bien ala necesidad de ponerle un plazo o tener bajo control lo que estaba por encarar y no a una visión realista de cómo podían llegar a ser las cosas…Y me tomé muchos meses para marcar en un mapa los lugares que para mí eran imprescindibles conocer, ese fue y sigue siendo aún hoy en buena medida, el hilo conductor del viaje.”
 
La otra protagonista del viaje, técnicamente hablando, es una moto doble propósito, tipo cross o enduro adaptada para ciudad. Con un motor marca Lifan de fabricación china y un cilindro de 250 cm3, refrigeración por aire, arranque eléctrico, caja de cinco velocidades y potencia de 18 hp. El consumo ronda los 34 kms/ lt, en altura y rutas de montaña el promedio no varía demasiado.
Trópico de Cancer. México
Siendo que la moto es tu herramienta de viaje. ¿Cómo se portó? ¿Te pegaste muchos palos? 
“Sin ánimo de querer ponerme sentimentalista, “La Rojita” (así es como me la bautizaron) además de una herramienta de viaje, es parte fundamental de él. No sólo me lleva y me trae, sino que me secunda y me abre puertas, me da confianza y supongo que, también, me hace no notar tanto la soledad de algunos momentos. Mecánicamente hablando no tuve problemas sino hasta hace unos meses atrás, pero es un motor relativamente sencillo con lo cual no tuve mayores inconvenientes en conseguir repuestos y en hacer los arreglos. Y tuve una buena cantidad de caídas, supongo que cerca de una docena, casi siempreen terracerías y un par de choques no muy graves. Uno en Colombia y otro en México, pero en ambos pude seguir, aunque con algunos raspones, con la moto andando.”
 
¿Tenés algún criterio de viaje o mapa de ruta?
“En general me hago un mapa mental de cada país, de los lugares y las carreteras y priorizo los caminos que pasan por pueblos, antes que las autopistas. Y trato de no volver sobre el camino pisado, salvo si regreso a visitar a alguien. Intento maximizar lo más que puedo cada movimiento, sobre todo para aprovechar los recursos y permitirme ver más lugares.”
 

Para leer más crónicas del viaje y disfrutar de más imágenes pueden ingresar a: unavueltaporlatinoamerica.com

¿Y cómo manejás el tema vínculos con las personas o lugares que vas conociendo, en qué momento decidís partir o volver?
“Los vínculos fue algo que empezó a meterse en el viaje apenas saliendo de Argentina y se fue potenciando cada vez más, no sé si por una cuestión de tiempo, distancia o de ambas cosas.
Recuerdo que los primeros meses no podía evitar el nudo en la garganta cada vez que me despedía de quienes me habían compartido su tiempo y su espacio. Pero ya en Ecuador, una charla con un amigo motero me hizo verlas cosas de otra forma: que la alegría de haber conocido a alguien debía –y lo es efectivamente– ser mayor que la tristeza de tener que despedirse. Hoy me sigue resultando muy mágico, por llamarlo de alguna manera, la forma en que me conecto y conozco a alguien en estos años.”
 
¿En qué consiste un día tuyo? ¿Tenés alguna rutina o rompistecompletamente con ellas desde que te fuiste?
“Rompí con las rutinas de plazo anual o incluso mensual. Tengo rutinas, pero que van cambiando o acomodándose de acuerdo a los lugares y a las personas con las que estoy. Tengo lapsos de sociabilidad y otros en los que me convierto en un completo ermitaño, que es cuando necesito “cranear” ideas y tomar decisiones. Disfruto mucho de ambos momentos. Y la artesanía también ocupa un papel importante dentro del viaje, con lo cual es parte de mi rutina, pero no necesariamente tengo que hacerlo a diario o una cantidad de horas fijas, ni cumpliendo horarios…O sea, mi rutina consiste básicamente en tomarme esto que hago como un proyecto, de vida, o de esta etapa de mi vida… Proyecto, dentro del cual hay otros más pequeños. Con la artesanía estoy –junto a otra persona– digamos, profesionalizándolo un poco y dándole forma de marca y de negocio establecido. Algo así como diseño de autor… Mi formación continua como arquitecto es parte de mi rutina también. Y por otra parte estoy comenzando a trabajar en la pre-producción de cortometrajes documentales temáticos con la idea de armar algo más grande cuando vuelva a Buenos Aires. También mantener el blog que es fundamentalmente un medio para compartir y dejar un registro escrito de esto y la música, por supuesto, que siempre la tengo ahí para retomarla en cualquier momento…”
Hierve el Agua. Estado de Oaxaca. México.
Y financias el viaje con las artesanías… 
“Sí… Los primeros siete u ocho meses de viaje fueron con ahorros, lo disfruté y lo manejé como lo que era, dinero que en algún momento se iba a acabar y sin preocuparme demasiado en cómo seguiría la vuelta. Y ya en Panamá, sin un peso en el bolsillo (literalmente), comencé a hacerartesanías con algo de material que había comprado en Sudamérica. Primero con hilo y semillas y luego de a poco con metal y piedras. Ese fue y es el único ingreso económico que tengo desde hace algo más de tres años.”
 
¿Y cómo sos recibido como argentino? ¿Hay mucha diferencia entre nuestra idiosincrasia y la de los diferentes países de Latinoamérica?
“No sé si por argentino o no, pero tuve y tengo la gran suerte de ser muy bien recibido. Para muchas personas en muchos lugares la sorpresa es realmente muy grande al ver a alguien de tan lejos viajando de una manera quizás poco convencional. Y haciendo una generalización (que a veces resultan un poco tediosas) sí veo una gran diferencia en la idiosincrasia de los argentinos respecto a la Latinoamericana. Si bien hay una historia común entre todos los pueblos que la conforman, hay ciertas cuestiones culturales, socioeconómicas y fundamentalmente de descendencia que creo que hacen que nuestra visión y percepción de la realidad al momento de plantearnos una toma de decisiones sea diferente. No estoy haciendo un juicio de valor con esto, pero me tomó bastante tiempo comenzar a entender el por qué de la gran diferencia en nuestra forma de ver o encarar las cosas. El hecho de descender más de los barcos (cómo dice aquel viejo chiste) que de los Ranqueles, si bien no nos hace nada especiales, sí marca una pauta de esa idiosincrasia a primera vista no tan latina…”
 

TOP 5 PERSONAJES

Tuve la suerte de conocer tantas personas que me resulta muy difícil elegir sólo 5. Opté (salvo por uno) enumerar grupos de personas que en diferentes momentos y situaciones aparecieron en mi camino.”

  1. Familia Martínez (Guadalajara): “me brindaron todo su amor y atención durante momentos complicados para mí y cada vez que volví a visitarlos. Maya y todo el clan Martínez son definitivamente mi segunda familia.”
  1. Banda viajera en Panamá city: “en ciudad de panamá, sin un peso en el bolsillo y sin mucha idea de cómo seguiría el viaje económicamente hablando conocí a Pipo y a Ceci, luego al Tavo, Eli, Yankel, Laura y luego a toda otra bola de “jipis”. Con ellos aprendí mucho sobre esta cuestión que es ser artesano-viajero. a partir de entonces compartimos muchos lugares y momentos en Centroamérica y sobretodo en México.” 
  1. Julián (Puno): “una mañana mientras desayunaba frente al lago Titicaca se acercó a mí una persona que hacía sus ejercicios matutinos. Julián, peruano y médico veterinario jubilado formado en la ciudad de la plata junto s su esposa nidia de la provincia de la pampa me recibieron en su casa con todo cariño, y entre charlas y mates pasé momentos que me marcaron fuerte apenas empezando el viaje.” 
  1. Chicos del taller de Oaxaca: “atravesando la sierra negra de Oaxaca, la zona montañosa más grande que jamás vi, el motor de la rojita dijo basta y quedé varado al costado de la carretera. Logré llevar la moto en camioneta hasta la ciudad y una vez ahí un amigo del df me contactó con los suyos en Oaxaca: Rubén, Gameli, el maestro Pimpon, Samuel y Raúl. Me brindaron todo lo que necesité para reparar el motor y mucho más.” 
  1. Oficiales del cuerpo de Bomberos de Arraiján (Panamá city): “cuando recién empezaba con esto de la artesanía, los bomberos de arraiján me dieron una gran mano al brindarme un espacio donde quedarme por algunas semanas. un lugar repleto de personajes y buenas personas a quienes adorné cuellos y muñecas con pulseras y collares.”
 
¿Y qué lo que más extrañas de acá?
“Las cosas que extraño son pequeñas y bastante básicas, pero no por eso menos importantes. Familia, sabores y ambientes sociales, sobretodo.”
 
¿En algún momento dijiste: me vuelvo o te preguntaste: qué estoy haciendo acá?
“Si bien tuve altibajos emocionales, nunca pensé seriamente en subirme a un avión y volver. Sí, más de una vez pensé: –“Qué chingados hago acá?!” Pero siempre de forma más bien de exclamación o incluso sorpresa por verme metido en situaciones y lugares muchas veces inesperados o incluso desbordantes…”
Salar de Uyuni. Bolivia.
¿Tenés pensando volver o asentarse en algún lugar? 
“En este momento estoy justamente en plan de regreso, luego de más de dos años dando vueltas por México estoy ahora encarando nuevamente Centroamérica. Y aunque me es muy difícil hablar realmente de fechas, lo más probable es que me tome lo que resta del año antes de llegar a Buenos Aires. Por el momento no tengo decidido ni dónde ni cuándo quedarme quieto en un lugar. Tengo que confesar que esa idea, al menos por ahora, me resulta bastante difícil de contemplar. Y si bien soy de hacer planes, esa es una cuestión que no tengo en mi “agenda…”
 
Por último ¿Cómo cambió tu vida este viaje? ¿Cuánto hay de aquella persona que salió hace más de cuatro años de Argentina?
“Seguramente no soy el mismo. O probablemente sólo muy en el fondo. Creo que viajar hizo que pateara el tablero y que las fichas vuelvan a acomodarse solas y de a poco. Inevitablemente, viajar de esta forma y cambiar de rutina tan drásticamente hace que todo se vea desde otra(s) perspectiva(s). Lo que esté flojo que se caiga suelen decir en México… Y por suerte varias cosas que tenía tambaleando en mis estanterías se me cayeron por el camino… En cierta forma me obligó a reinventarme a mí mismo, y a “inventarme” un mundo en el cual moverme a gusto. Me enfrentó a mis miedos y lentamente me enseñó a resolverlos…Dejé de perseguir la zanahoria que nos pone el “sistema” para que no veamos lo mucho que tenemos a nuestro alrededor. Y tomar conciencia de lo importante que es ser dueño de nuestro propio tiempo me resultó fundamental para establecer ciertas prioridades tendientes a algo que puede sonar un poco trillado, pero bastante simple al fin… Ser feliz.” 
 

 
TOP 5 LUGARES

Dicen que cada quien habla según cómo le fue en la feria, con lo cual el recuento que hago es muy personal y no como una lista de recomendaciones…” 

  1. Obras del arquitecto Félix candela (México): “en la zona centro de México (df, área metropolitana y Cuernavaca) el genial artista español construyó algunas de las obras más emblemáticas de la arquitectura latinoamericana del siglo xx. combinación perfecta de belleza arquitectónica, sutileza, conocimiento cabal de los materiales y una lectura correcta de la época en la que le tocó tomar parte en el asunto. candela supo cumplir a la perfección el triple rol de diseñador, ingeniero y constructor.”
  1. Machu Picchu (Perú): “imposible no mencionarlo, la inmensidad del lugar, su historia, la increíble arquitectura enclavada en la montaña. Lo más parecido a sentirse en el centro del universo.” 
  1. Volcán Tungurahua (ecuador): “tuve la suerte de poder escalar este volcán, junto a un amigo ecuatoriano experto en estas cuestiones, en plena erupción y prácticamente hasta el cráter mismo que se encuentra a unos 4.900 mts de altura.”
  1. Islas de san Blas (panamá): “el conjunto de más de 300 islas en pleno mar caribe entre Colombia y Panamá es un lugar paradisíaco, comunidades indígenas, aguas turquesas y arenas blancas con palmeras de cocos pintan este paisaje.”
  1. Guanajuato (México): “la ciudad más hermosa de Latinoamérica, con aire de pueblo, eventos culturales durante todo el año, colmada de leyendas y atravesada por cantidad de túneles y callejones hacen que parezca como sacada de un cuento.

 

 

 

Licenciado en comunicación social; creador, editor y redactor de la revista de cultura joven Yo soy la Morsa.
Viajero tipo: Valijero.

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