Expedición Polo Norte - Argentina 2016

Después de 10 días de afrontar extensas caminatas de 8 horas diarias y soportar temperaturas de entre 25 y 30 grados bajo cero tras 111 kilómetros recorridos, la primer expedición argentina al Polo Norte plantó bandera, el 22 de abril -día de la Tierra-, en la latitud 90°00 “N con el objetivo de concientizarnos sobre la problemática ambiental, el calentamiento global y la necesidad del cuidado del Planeta. Apoyados por la Fundación Criteria y alentados por el Papa Francisco revivimos esta hazaña a través de las palabras de Luis Cataldo, uno de los dos únicos argentinos que ha pisado los dos Polos…

 

Tal vez alrededor de la palabra “valor” podamos sintetizar el logro llevado a cabo por este grupo de expedicionarios argentinos que materializaron un sueño, el de unir simbólicamente los dos polos geográficos de la Tierra. No solo por la importancia del hecho, sino fundamentalmente por la decisión de realizarlo, ante las condiciones más extremas que nos puede presentar la naturaleza, superando cualquier tipo de adversidad para alcanzar la meta: suscitar la atención sobre la problemática ambiental, el calentamiento global y concientizar sobre la necesidad del cuidado del Planeta que habitamos y del que somos parte. Y sobre todo, sustentado en la importancia del trabajo en equipo, la solidaridad y la aceptación del otro, confiando en sus capacidades y compartiendo esa otra manera de ver de las cosas, quizás, enriquecedora a la nuestra, valores que parecen extintos en una sociedad por demás individualista. 

Un equipo integrado por el general Víctor Figueroa, ex director Antártico del Ejército y Comandante de la Expedición al Polo Sur, el Coronel Mayor Gustavo Curti, el Coronel Ignacio Carro, los Tenientes Emiliano Curti y Juan Pablo de la Rúa, el Subteniente Santiago Tito, el reconocido fotógrafo Tomás Heinrich, quien transitó por los Montes del Himalaya en 15 oportunidades y fue el primer argentino en alcanzar el punto más alto de la planeta: la cumbre del Monte Everest, el Gral. Mauricio Fernández Funes, quien funcionó como apoyo y comunicación desde la base Barneo y el Suboficial Mayor Luis Cataldo, quien será el encargado, en primera persona, de compartir con nosotros el relato de tan maravillosa experiencia.

Nacido en Mendoza, la seducción de la Cordillera ejerció en él, como buen amante de la naturaleza, una suerte de embrujo y el secreto que esconde cada montaña se transformó en su pasión. Así, Luis Cataldo, egresó en 1982 como Suboficial del Ejército dentro de la Unidad de Montaña; hizo en 1990 el curso de Instructor Alpino en Italia; se desempeña desde 1996 como Instructor de Esquí y Andinismo en la Dirección Antártica y Cazador de Montaña de las Tropas Especiales del Ejercito, realizando numerosas campañas y rescates en el Continente Blanco; participó en el 2000 como guía polar en la Segunda Expedición Argentina al Polo Sur, hasta ésta su reciente aventura en el otro extremo de la superficie terrestre, demostrando como cada pieza (de ese rompecabezas que nos tiene preparado el destino) va encajando a la perfección cuando seguimos el camino que alguna vez nos decidimos trazar… 

¿Cómo nació esta iniciativa de realizar la primer expedición argentina al Polo Norte?
“En una reunión entre el comandante de la expedición Víctor Figueroa y el presidente de la Fundación Criteria y su papá surge esta necesidad de hacer algo distinto con una idea acabada de que los argentinos tomemos conciencia del calentamiento global y, a su vez, de cuidar el medio ambiente.  Y a partir de ahí nos fuimos poniendo objetivos, a los que se les fue dando forma y cumplimentando con el paso del tiempo.”
 
Dentro del grupo que armaron cada integrante tenia su rol
“Claro, cada integrante tenia una especialización. Éramos 8, más un guía español y cada uno tenia un objetivo en común para la patrulla, ya sea desde la logística navegante hasta el que realizaba las comunicaciones. Mi función específicamente era la de guía polar.”
 
Tus experiencias previas en la Antártida y en el Polo Sur te habrán facilitado esta nueva aventura…
“Si, claro, me lo facilito en todo sentido porque en base a mi experiencia las cosas se tornan más accesibles y eso hace que se simplifiquen algunos esfuerzos que a veces son innecesarios.” 
 
¿ Y cómo fue la preparación previa antes de aterrizar en el Polo Norte?
“Fue un poco acá en Buenos Aires, pero por las actividades de cada uno recién logramos juntarnos en San Carlos de Bariloche, en el cerro Tronador, donde pudimos trabajar de forma mancomunada y nos fuimos conociendo. Ahí compartimos charlas, momentos, experiencias y un poco de frío…Finalmente terminamos de conocernos en Svalbard, al norte de Noruega, donde termina la península y donde tuvimos unos 10 días con todo el material que íbamos a llevar al Polo.” 
Entrenamiento Cerro Tronador Ventisquero Negro
¿Cómo se trasladaron?
“El traslado lo hicimos desde Buenos Aires a Lóndres. Lóndres – Oslo. Oslo – Svalbard y desde Svalbard a Barneo, que es una base rusa que instalan a mediados de marzo y que a mediados de abril se tiene que levantar porque se empieza a derretir el casquete polar, lo hicimos en avión. Y de ahí un helicóptero te lleva a las proximidades de un grado. Un grado en el terreno son 111 Kilómetros, pero en realidad terminamos haciendo como 140 por la compartimentación del terreno…”
 
¿Cuál es la temperatura allí?
“Tenés entre -32 y -36 gados, a lo que le tenés que sumar la sensación térmica de unos 42, 45 grados bajo cero… Lo bueno que en el Polo Norte el viento es escaso y no tan intenso…”
 
Uno se queja habitualmente del frió que hace en la ciudad…¿Cómo se   soporta esas temperaturas bajo cero…?
“Vos fíjate que paradoja…porque, a veces, uno acá con la humedad tiene mas frió… Pero no te olvides que para afrontar este tipo de inclemencias te abrigas acorde a las circunstancias y te pone distintas capas para poder contrarrestar el frió y no perder la temperatura corporal…”
 
¿En qué consiste ese abrigo?
“Mirá, la primer piel es de polipropileno; después tenés una segunda piel, que es un poco más gruesa; un ergo, que es una tercera piel; un rompevientos y una campera de abrigo, que no llega a ser de pluma, con una capa impermeable.”
 
Fundación Criteria Polo Norte¿Y cuáles son las dificultades con las que se encontraron o tuvieron que afrontar?
Por empezar, las características del terreno son muy agresivas, van cambiando constantemente, no encontras una uniformidad continua. La rotación del casquete polar hace que se vaya rompiendo, produciendo unos canales que después se cierran y del encuentro de esos bloques se forman unos témpanos de 3 a 4 metros, infranqueables, que tenés que buscar la forma de poder ladearlos…Ahí aparece el espíritu de cuerpo de cada uno para trabajar mancomunadamente, ayudándonos mutuamente para poder superar los obstáculos…Y otro peligro que podes llegar a encontrar son osos, que éste no fue el caso porque en general  en esas latitudes se les hace muy difícil la supervivencia… Igual llevamos elementos como para contrarrestarlos si es que encontrábamos alguno, como un fusil y una pistola, que los amedrenta o inhibe en su movimiento…”
 
¿Hay osos?
“En realidad no hay ni flora, ni fauna. Al estar girando constantemente el casquete polar, en invierno tenés una superficie de entre 14 y16 millones de kilómetros cuadrados de hielo, mientras que en verano se reduce  a 6 millones de Km. cuadrados. Se produce un descongelamiento bastante significativo. Aun así, según experiencia de otros que han estado en el Polo, llegan algunos osos, pero bastante desanimados y desorientados.”
 
Y el trayecto hacia le meta que tenían fijada les demandaba entre 7 y 8 horas de caminatas diarias…
“Sí, ya estaban determinadas esa cantidad de horas. Porque llega un punto que te quedas sin liquido -el que habías preparado antes de salir- vas perdiendo la temperatura corporal y las calorías y el cansancio se va sintiendo, el frió notando y entonces es como que uno tiene que ponerle un tope a los horarios, porque sino al otro día no podes hacer ningún tipo de actividad.
 
Campamento
¿Qué actividades realizaban cuando paraban?
“Lo primero que haces es abrigarte, porque la temperatura baja muchísimo, después armas la carpa, ahí ingresas todos los elementos que necesitas para poder vivir y te resguardas. Y una vez que encendés el calentador dentro y va tomando temperatura, vas calentando el agua y secando toda la ropa humedecida
 
¿Es fundamental la hidratación, no?
“Sí, fundamental. Por carpa  teníamos entre 6 y 8 litros de agua diarios. Cada hora tomábamos un termo de un litro de café, sopa, te, mate cocido… Y a pesar de que los termos son buenos, el agua caliente va perdiendo la temperatura, pero así y todo nunca tenés que dejar de tomar liquido…”
 
¿Y sólidos, que comían?
“Los sólidos eran barras de cereales potentes, de 400, 500 calorías, chocolate, pan, galletas, fiambre, pero para comer todo esto en su estado natural, en una o dos horas, lo tenés que traer con vos en el cuerpo porque sino se congela todo…” 
 
¿Cuál era el resto de su equipamiento?
“Y el resto del equipo eran las carpas, las bolsas de dormir, raquetas y esquíes de repuesto, bastones, y la logística que estaba separada para el desayuno,  el almuerzo y comidas deshidratas que se hidrataban con agua.”
 
Arrastrando el trineo en la travesia con esquies por el Hielo Artico
Y durante esos largos recorridos que hacían diariamente, ¿en que pensaban, había lugar para la interacción entre ustedes o estaban completamente focalizados en el objetivo que tenían que realizar?
 “Sí, sí, hay interacción entre todos, te vas alentando, vas gritando, pensando también, porque son momentos de un silencio total. Ahí se escucha el silencio, es un amigo más que tenés…Y cuando te vas acercando a la meta, por los datos que te da el GPS, ya te vas poniendo más efusivo, ansioso…”
 
Transcurridos esos días y completada la misión ¿Quedaron conformes con el resultado final o les quedo algo en el tintero?
“Absolutamente conformes, ya que no hubo nada librado al azar. Todo lo previo fue acorde al esfuerzo sideral que sabíamos íbamos a tener que hacer y a lo que nos exponíamos. Y no te digo que no lo sentimos, pero el entrenamiento fue fundamental para poder llevarlo a cabo. El hecho de delimitar los días, la hidratación, la alimentación, las calorías, todo un conjunto de cosas, hizo que todo conlleve a un final feliz.”
 
El Polo Norte en el GPS. 90°0´00´´
¿Trajeron muestras para realizar investigaciones?
“Sí. Se las dimos al Instituto Antártico Argentino. Ellos sacaran las conclusiones y realizarán el estudio final. Creo que somos el quinto país en el mundo que tenemos muestras de agua, tanto del Polo Norte como del Polo Sur.”
 
¿Y en cuanto a la problemática ambiental, de qué pudieron dar cuenta?    
“Es totalmente alarmante el cambio climático y hay que empezar a tomar recaudos. Es una realidad que se ve reflejada en el derretimiento de los casquetes polares. Los que viven próximos a esos lugares son los que lo experimentan más de cerca…Y más allá de las medidas que se puedan llegar a tomar, yo creo que hay que tomar conciencia de que el calentamiento global esta produciendo atrocidades en el mundo, de hecho lo vivimos a diario y hay que hacer hincapié en la educación y en los jóvenes…”
 
Gustavo y Emiliano Curti, Ignacio Carro y Luis Cataldo esquían junto a un arroyo de mar
Ahora a la distancia, ¿qué nos podrías contar que te haya sorprendido?
“Particularmente el terreno, ya que teníamos datos de gente con experiencias previas de que era más uniforme. Para mi fue muy agresivo, más significativo de lo que había pensado. Pero bueno, uno va preparado para enfrentar ese tipo de circunstancias…
Y después, llegar al Polo Norte, estar a 90 grados y a los 3 minutos estar a 100 metros de ese lugar. Es increíble. Fíjate la velocidad a la que se mueve un casquete polar de 16 millones de kilómetros cuadrados….”
 
¿Cómo es eso?
“Es producto de las derivas…Te vas moviendo tan rápido que tenés que buscar la distancia en la que puedas contrarrestarlas en línea recta para poder llegar al Polo Norte…Si la deriva es positiva, un día te levantas y resulta que hiciste 9 km más, como también puede ser negativa y podes pasar por ejemplo de 6 a 3km. Es increíble…”
 
Esa es una de las diferencias con el Polo Sur…
“Claro, el Polo Norte es un Mar Ártico congelado en el que se mueve todo el casquete polar, mientras que el Polo Sur es un continente donde esta emplazado el hielo.
Y otro dato que te puedo contar, es que en el Polo Norte el sol sale por el Este y se pone en el Oeste, mientras que en el Polo Sur es al revés, el sol sale por el Oeste y se pone por el Este…Es una cosa totalmente loca…”
 

¿Hay luz solar todo el día en los Polos?
“En esta época del año en el Polo Norte, sí….Eso te da la tranquilidad de poder moverte a cualquier hora. En los dos casquetes tenés durante 6 meses días que son completamente de día, las 24 hs, y otros 6 meses en que los días son todo noche…Fíjate que paradoja que yo tuve la comunicación con la Base Belgrano 2, que es la más austral que tiene la Republica Argentina, que esta en el Polo Sur, y era de noche, mientras que en el Polo Norte era de día…”
 
La ausencia continua de la luz del sol afecta la psiquis del individuo, ¿no? 
Al no tener luz solar te falta la pigmentación en la piel y hace que los estados de animo de las personas cambien. En algunos más, en otros menos, de acuerdo a como estés preparado psicológicamente. Es todo un tema que no deja de ser importante en la vivencia, la convivencia y en la vida cotidiana de cada uno.”
 
¿Y cómo fue el pasaje del frió polar a la vuelta del calor del hogar?
La verdad que cuando uno regresa siente algo de nostalgia porque es tan rápido todo, tan ágil, tan coordinado, no tenés nada librado al azar, que no llegas casi a disfrutar lo que hiciste..”
 
Después de semejante hazaña, imagino uno revalorizará más las cosas simples de la vida…
“Es una exigencia donde uno revalida todos sus valores y le da más sentido a muchas otras cosas…A veces uno se hace problemas por cosas tan insignificantes comparándolo con la envergadura de estas travesías. Y te preguntas porque se le da tanta entidad a ciertas cosas y no a otras realmente más importantes…”
 
Queda el asado entre ustedes para reencontrarse y revivir esos momentos…
Estamos un poco dispersos, pero a la primer oportunidad nos vamos a juntar y charlar los pormenores, sobrenombres puestos sobre la marcha, cosas que uno va conociendo de la otra persona….(risas)
El conocimiento del grupo es importantísimo…trabajar para el grupo…Todos para uno y uno para todos… Se forma un espíritu de cuerpo que hace que uno llegue con éxito a conquistar cualquier meta que se proponga.”
 
Hay equipo! De Izq a Der: Tommy Heinrich, Victori Figueroa, Gustavo Curti, Emiliano Curti, Ignacio Carro, Juan Pablo de La Rua, Al Frente Izq Santaigo Tito, Al Frente Derecha Luis Cataldo.
¿Alguna meta que te quede por concretar?
(risas) “Solo dios lo sabe…. Uno nunca pierde el espíritu aventurero…Yo estuve mucho tiempo trabajando en hielos continentales, escalando, marchando y descubrí que hay muchos lugares vírgenes que el hombre todavía no piso. Así que imagínate si todavía hay cosas por hacer!
Por último quiero agradecer a la Fundación Criteria y al Ejército Argentino, que sin su apoyo hubiese sido imposible este logro.”
 

LA CARTA DEL PAPA

“La verdad que quedamos anonadados con la carta que nos mando el Papa a través de Scholas. Vos te imaginas lo que significa recibir una carta del Papa. Lo que significó para nosotros….” recuerda emocionado Luis sobre el mensaje, vía enlace satelital, que recibieron de Francisco, al tercer día de camino. Los expedicionarios llevaron consigo una copia de la encíclica “Laudato Si”, el documento pontificio sobre el cuidado del medio ambiente; la bandera de la fundación Scholas Occurrentes y un ramo de olivo como símbolo de paz, además de la mencionada carta del Sumo Pontífice que compartimos a continuación:

“Quiero hacerles llegar un especial saludo con motivo de la expedición que están realizando, al polo norte, para difundir un mensaje esperanzador a través de Scholas a favor del cuidado de la casa común.

Estoy convencido de que el problema es grave y que iniciativas como la que ustedes están implementando ayudan a tomar conciencia sobre la degradación del ambiente, el agotamiento de las reservas naturales, la contaminación y también por la gravemente desigual distribución de las riquezas.

Hoy esta travesía que están protagonizando muestra que con amor, con esfuerzo y trabajando en equipo, es posible transformar los viejos muros en puentes.

Gracias por llevar la bandera de los jóvenes de Scholas y su mensaje, gracias por dejar el grito de Laudato SI en el hielo polar para las futuras generaciones.

Gracias por su audacia y su compromiso en demostrar que todo es posible. Y gracias a sus familias por acompañarlos desde la distancia.

Desde allí, les pido que por favor, no dejen de rezar por mí.

Cordialmente”

Franciscus

 

Fotos: Tommy Heinrich

 

Licenciado en comunicación social; creador, editor y redactor de la revista de cultura joven Yo soy la Morsa.
Viajero tipo: Valijero.

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