En el norte colombiano, en medio del mar caribe, entre el mar y la montaña, la playa y el bosque, se erige un lugar increíble: El Parque Nacional Tayrona y allí conocí a uno de esos personajes que nomás se encuentran viajando. Uno de película….

 

Un dilema que nos aqueja a los viajeros que viajamos con pasaje de vuelta es: ¿cuánto tiempo nos quedamos en cada lugar como para no hacer una visita de médico (por no decir de turista) y a su vez poder visitar la mayor cantidad posible de lugares?   

En medio de esa cuestión, partía de Barranquilla hacia el Parque Nacional Tayrona, optando por parar en Santa Marta solo para almorzar y tomar el bus hacia el destino que había elegido, sabiendo que en un par de días tenía que volver al lugar de partida porque tenía vuelo (low cost) hacia Medellín. Ya no recuerdo ni cómo ni cuándo me entere, lo cierto es que siendo casi las 4 PM recién estaba saliendo con el bus camino a Tayrona con una hora de viaje por delante y un Parque que cerraba a las 5!

Créase o no, llegué a las 5 en punto y así como en Match Point  el film de Woody Allen y su metáfora sobre lo fortuito, donde la pelotita de tenis después de golpear contra el borde de la red puede caer de un lado y favorecernos o del otro con el resultado contrario, la jugada me dejó afuera…

Con la excusa (o la razón) de que ya habían cerrado las cajas no me quedó otra que pasar la noche allí, en la zona llamada El Zaino, hasta el día siguiente que abrieran las puertas de entrada.  Después de analizar las variadas opciones de quienes ofrecían sus servicios a los pocos que estábamos dando vueltas a esas horas (los que salían del Parque y yo) me quedé con una cuyo paquete incluía habitación, cena y la frutilla del postre: la entrada al Tayrona  (emoticón de guiño.) La condición, levantarnos de madrugada.

Ya dentro del Parque (elipsis de narración), me di el gusto de ver uno de los más hermosos amaneceres que alguna vez haya presenciado, con las nubes despegándose del horizonte del mar Caribe.  Mientras el Tayrona dormía y ya la luz del día me permitía disfrutar la belleza del paisaje paso a paso comenzaba a transitar el sendero Cañaveral –Arrecifes. Caminos de piedra, subidas, bajadas, pasarelas de madera, algunas  casi como para desfilar entre la naturaleza y otras para pensarlo, un poco más empinadas, montañas, piedras inmensas, arena, playa, el mar y su susurro y un letrero que reza: “Monsaui, Dueño del Viento, el primer encuentro con el mar donde la vida comenzó hace millones de años” me acompañan en mi recorrido…La vegetación es tupida y cambiante y el sonido del mar deja su lugar al canto de los pájaros que encandila, árboles sabios con raíces tan largas como su experiencia y hormigas de un tamaño digno de respetar, hasta que un cartel me da la bienvenida: “Usted está aquí: Arrecifes.”

Es increíble, y más en los viajes,  como distintas circunstancias y acontecimientos se van concatenando uno tras otro, como si fueran piezas de un rompecabezas universal, tan solo hay que estar atento, abierto y en movimiento. Así fue como, al aparecer de entre los matorrales apenas llegado, me encontré con una cara familiar; un compatriota de Argentina que conocí en Cartagena que me había ayudado a reventar el candadito de mi valija (sí, viajo con valija, soy valijero) al no encontrar la llave y con el que compartí un asado en una improvisada parrilla en la esquina del hostel en el que estábamos parando ante la mirada atónita de los transeúntes.  Después del saludo y de la puesta al día, lo cierto es que tampoco había pasado mucho tiempo de que nos despedimos, me presentó a otro colega guía como él: Cesar augusto garzón Martínez. 

Con una sonrisa tan amplia como sincera, Cesar nos da la bienvenida y nos cuenta sobre el lugar que oficia como  centro de operaciones para su trabajo de guía, Arrecifes: “De aquí donde estamos, en Arrecifes, en el centro del Parque tienes opciones muy cómodas para moverte de un lado a otro. Por ejemplo, “el Sendero 9 Piedras”, que parte de aquí de la zona de Cañaveral.  Está también el Mirador del Pensamiento donde hay unos batolitos ¿Tú sabes lo que son los batolitos? Son piedras volcánicas. Se supone que la Sierra Nevada es un complejo que nunca erupcionó. Entonces es como que la lava hizo burbuja pero no explotó y  hay piedras como huevos, que parece hubieran sido hechas por la mano del hombre, que son huecas y dentro acumularon residuos vegetales… También hay un circuito por la playa y un sendero hecho entre la jungla con accesos de madera y como punto base aquí es zona arqueológica, desde donde puedes hacer inclusive  Playa Brava, El Cabo, la playa nudista y la zona arqueológica en 6 horas ida y vuelta…”   En concordancia con sus palabras, el sector de Arrecifes  además es un buen punto para llegar y pasar la noche ya que cuenta con campings, hamacas, cabañas, restaurantes y baños públicos  y sobre todo, es  más económico que Playa Cabo San Juan de Guía, una de las más concurridas del Parque.

En lo paisajístico hay lugares espectaculares como La Piscina, una barrera coralina de lo más hermoso, con senderos submarinos con distintos tipos de corales, como el “Coral de fuego” (Millepora), el “Coral cerebro” (Mussidae), el “Cuerno de alce” (Acropora Palmata) y el “Dedos de muerto” (Alcyonium Digitaturn) y es absolutamente bello para hacer snorkel. Otros sitios emblemáticos son el Cabo (San Juan),  la ensenada, la playa nudista Boca del Saco, una playa virgen de lo más bonito que he visto en mi vida, sin hoteles ni carpas. Pero si hay algo de importancia cultural es la zona arqueológica del Pueblito Chaimara por su antigüedad de unos  3 mil años o aún más, conectada con Ciudad Perdida, el balneario de los tayronas que bajaban a abastecerse de productos del mar. Es hermoso y lo más representativo que hay de todos los parques nacionales naturales, no hay otro lugar como este…”  relata Cesar y como si no faltaran motivos, incrementa más mis ganas de quedarme invitándome a hacer un excursión a las ruinas. Lo cierto es que mi tiempo está contado. Doy vuelta el reloj de arena para seguir desentrañando a este personaje.

¿Cuánto hace que estás acá en el Parque Tayrona?
“Llevo más de 25 años viviendo aquí con la familia Bermúdez, una familia tradicional de la región, que me adoptaron y son como mi familia de corazón.  Y poder hacer mi trabajo como guía de alta montaña  y especializarme en la zona arqueológica de los pueblos de la Sierra Nevada  en este sitio como base es un regalo de Dios… Ya que vengo de Drogota, soy prófugo de Bogotá… Gracias a dios me le fugué a esa gran cárcel de contaminación vampiresca…Pero cuando estás aquí y me levanto  temprano  y salgo a trotar con mi perro por la playa, voy hasta Arenilla, nado espalda 20 minutos ida y vuelta y veo ese horizonte azul terqueza marino y respiro…No cambiaría esto por una ciudad jamás…”
 
Contame un poco del Parque….
“Este Parque Nacional fue declarado parte integrante de la red internacional de Reservas de Biosferas  por la UNESCO (que incluye también a los parques colombianos: Tuparro, Puracé, Nevado del Huila y Cueva de los Guácharos.) Es uno de los lugares más hermosos donde la Sierra Nevada llega a tocar el mar. Hay una fosa marina incluso, en la Isla Aguja donde literalmente una estribación se fracturó y cayó al mar provocando una fosa de unos 6 mil, 8 mil metros. Episodios de ese tipo… Si incluimos los picos nevados, están todos los pisos térmicos provenientes de la era glacial. El único pico que le hace honor a Simón Bolívar en Sudamérica lo tenemos nosotros. Los otros son el Colón (junto a Simón Bolivar los picos más altos de Colombia con 5775 m c/u)  La Reina, Simons, Guardián, Ojeda, Codazzi, Tayrona y Nevaditos. Únicos en el planeta porque están en el Caribe… Y tenemos una gran cantidad de especies endémicas, toda una biodiversidad…”
 
Yendo a los números, el Parque Nacional Tayrona tiene 15 mil hectáreas, de las cuales 3mil corresponden al área marina, posee diferentes ecosistemas, bosque seco, húmedo, nublado y marino costero, cuenta con aproximadamente 70 especies de mamíferos, entre los que se destacan el mono nocturno y el maicero, el perezoso, el armadillo, el venado  colorado, el jaguar, el ocelote, el oso hormiguero, 5 especies de mamíferos marinos;  casi 400 tipos de aves,  como el buitre rey, el gavilán caminero, el halcón garrapatero o la torcaza morada; más de 40 tipos de reptiles, entre ellos 4 de tortugas, la serpiente boa constrictor; 15 de anfibios; la vegetación marina más rica de todo el Caribe colombiano con casi 500 especies de algas, más de 300 de esponjas marinas, 100 de corales, anemonas y anélidos, más de 400 de crustáceos, 1000 de moluscos, casi 400 tipos de peces  y más de 1000 especies de plantas terrestres contabilizadas.   
 

Estamos entre los primeros países a nivel mundial en cuanto a avifauna. Tenemos variedad de tucanes, pasando por loros, hay 3 especies de monos reconocidas que andan en bandadas por ahí que se los encuentra a plena luz del día. Pero de noche hay que tener cuidado con los predadores nocturnos, después de las 5 de la tarde tienes que tratar de estar en el lugar en el que pernoctas, no transitar solo en los senderos, usar linterna, porque ha habido avistamiento de tigrillo acá cerca no hace mucho… Serpientes hay mucha variedad, algunas venenosas…” nos pone en guardia nuestro entrevistado.

¿Ha habido con los turistas algún accidente con algún animal?
 “Sí, claro, no es muy frecuente…Pero recuerdo que una chica buceando se acercó mucho a los Corales de Fuego que tienen una sustancia irritante, se apoyo en algo, el cuerpo rozo completamente con el coral y se puso roja… A esa niña le echaron de todo como si estuviera quemándose. Accidentes de golpes, caídas también. Eso pues es normal en un parque nacional natural…Pero en el recibo que te da Aviatur, ahí dice:- el turista entra bajo su propio riesgo-  bien chiquitico. Tu pagas el acceso, pero eso no te cubre ningún tipo de seguro…El negocio de la concesión…”   
 
El dedo en la llaga, Cesar tiene ganas de soltarlo: “La otra cara de la moneda es que no hay equidad ni justicia de parte del Gobierno con los pequeños propietarios. La infraestructura solo favorece la parte exclusiva de los Ecohabs que es muy linda, no lo podemos negar, pero hasta para un europeo son caros…Y  las vías, la realización de los senderos son para comunicar y favorecer la concesión… Hay una discusión sobre la capacidad de carga, donde los grandes monopolios la violan en detrimento de los pequeños propietarios…”

Según Parques Naturales Nacionales de Colombia, el Tayrona tiene una capacidad de carga (o sea, el número de individuos que un entorno puede soportar sin efectos negativos considerables) de 6900 turistas diarios.

En noviembre del 2015 y a fines de enero de este año (2017) durante un mes, el Parque permaneció cerrado en el marco de los acuerdos que las autoridades locales realizaron con los pueblos indígenas de la Sierra a pedido de estos para poder realizar sus rituales ancestrales. La importancia de llevar a cabo los llamados pagamentos  -retribuir a la Madre Tierra todo lo que esta nos ha dado para así poder recuperar el equilibrio en el territorio- dentro de lo que son los sitios sagrados en el Tayrona por parte de los pueblos indígenas que viven en la Sierra: kogis, arhuacos (o ikas), kankuamos y wiwas , descendientes estos de los tayronas,  va más allá de la necesidad de perpetuar una costumbre o tradición y tiene que ver con una toma de conciencia global en cuanto al espacio que habitamos, que tanto a turistas como a empresarios (sin generalizar…) parecería no importar…  

“Le otorgan más derechos a alguien de afuera que a los mismos nativos…En vez de ver que le damos al pequeño
propietario están viendo que le quitamos.  Es una política perversa el manejo del gobierno a través de las concesiones… No solo en este parque nacional, sino también en Gorgona,  en Amacayacu, el monopolio de Aviatur ha asfixiado a las pequeñas organizaciones, a los prestadores de servicios y guías independientes, se los redujo para darle paso a los grandes monopolios. El pez gordo se come al chico…”  completa el protagonista de esta nota. Más claro échale agua.

El calor es abrazador, hacemos un break y Cesar me convida un coco, luego de partirlo al medio de un sablazo, antes de continuar compartiendo sus historias…

“En Pueblito existe un distrito de riego subterráneo que funciona por gravedad normal… Los caminos de adoquinado
 en piedra son una genialidad de la arquitectura tayrona, mirar la naturaleza y sobre ella hacer un anclaje de su estructura… Una civilización que no conoció el hierro y sin embargo tuvo piedras rectangulares y cubicas…Antropólogos de Buenos Aires me dijeron que esta civilización es más antigua que Machu Picchu. Un alemán en el siglo XIX descubrió  Macchu pichu. Una versión alemana de Indiana Jones…  Yo de niño adoraba a Indiana Jones, siempre quise parecerme a él…” 

 

 

¿Y tuviste alguna aventura así?
“Sí, claro. Me perdí en la Sierra Nevada en noviembre del año pasado (2015.) La tengo fresquita. Una tempestad en la zona arqueológica.  Yo estaba haciendo un camino entre la jungla por la finca de un amigo indígena para salir de la reserva, y por seguridad me refugie y has de saber que el camino desapareció ¿Y dónde está el camino? Me pregunto. No tenía brújula, menos mal que llevaba un equipo mediano de supervivencia… Me tocó pasar la noche en el monte y hacer un pequeño cambuche  (un espacio para dormir a la intemperie) para que no me mojara tanto y un fuego con las palmas, que menos mal no se apago, tiritando como a la una de la mañana, nunca se me olvida… Amanecí secando la ropa. Esa fue mi terapia.  Tenía yerba, eso menos mal también me ayudo. Pero era tan intensa la ventisca… y sentía que en cualquier  momento me llegaba un rayo. Estaban cayendo tan cerca que sientes miedo, claro que sientes miedo… Y las culebras, las serpientes se mueven muchísimo por la lluvia. Y cuando ya sabía que estaba vivo -no porque haya tenido un entrenamiento militar en la armada en Colombia, que me sirvieron también mis conocimientos de supervivencia…- al amanecer digo: -Voy a disponer la ultima energía que me queda durante todo el día para llegar al mar- Integrarme más en la sierra era un gran peligro, porque no había camino, pero desde allá yo ya veía el mar. Llegue a atravesar un cañón de piedra con roca, una gran loma y lo más impresionante es que si te falla un paso y te caes por un camino de esos nadie te va a ayudar, tampoco tenía carga en el celular y por ahí no pasa gente nunca. Cada paso que daba lo pensaba, lo meditaba y gracias a dios y a la experiencia finalmente termine saliendo por la zona arqueológica.  Ya me andaban buscando y un accidente ahí me hubiera costado la vida…”
 
Pero estas acá para contarla….
(risas) “Y, uno hace cosas que en otras condiciones no haría, como encomendarte a Dios, rezar… Los indios me enseñaron a hacer rituales con los arboles. Y al otro día que llegué y encontré el camino había unos árboles gigantescos centenarios, milenarios y los abrace como si fueran mis abuelos. Lloré con ellos y les pedí que me orienten, porque ellos me enseñaron que son venerables ancianos que tienen vida, como tales, son seres vivos… Y te lo juro; como a las 2, 3 horas pude hallar el camino…Era una premonición…”
 
¿Estabas convencido de que ibas a salir de esa o lo llegaste a dudar?
“Cuando los rayos en la noche lo dude mucho… Si yo veo una culebra más o menos se que hacer porque me da tiempo, pero un rayo no, te convierte en carbón en un segundo.  Eso lo pensé, lo pensé y lo pensé, pero a la vez digo: -Será en la montaña, en mi ley, en el lugar que amo…- dije: Un rayo, por lo menos no voy a sufrir- ese era mi consuelo…” (risas)
 
“Después otra en la Sierra fue más impresionante porque fue de noche y decidí acampar cerca de un rio, iba con un médico alemán. Por allá a lo lejos vimos una luz. -Eso no es un incendio, están cocinando panela, vamos a llegar allá- le digo.  Entonces empezamos a acercarnos y llegamos como a las 2 o 3 horas y resulta que en ese sitio había un niño enfermo, un bebe indígena en esa casa y se estaba muriendo.  Y el médico alemán con el que yo me perdí le salvó la vida.  ¿Tú puedes creer? ¿Cómo yo desvié mi camino?  Me perdí con él… ya que cuando uno se pierde o es demasiado tarde no hay que moverse porque ya de noche tú haces la cuenta de cuánto tiempo te alejaste del camino y dices: mejor quedémonos acá, mañana regresamos y sin embargo, esa pérdida en el medio de la noche nos condujo a esa casa donde estaban cocinando panela y ahí estaba ese bebe que se estaba muriendo y mi amigo el médico alemán le salvo la vida… Tuve que perderme para poder encontrarlo, es increíble…”  cuenta emocionado, entre lagrimas…

 

Otra vez las causalidades o casualidades significativas se vuelven a hacer presentes. Esas mismas que me dejaron
fuera del Parque, pero me permitieron encontrar a este noble personaje…Las mismas que a él lo llevaron a perderse  para salvar, junto a su amigo, el médico alemán, una vida…

Antes de irme y para llevarme otro poquitico del Tayrona, de todo lo que tiene para ofrecer este increíble lugar, me pego un delicioso chapuzón en Playa Arenilla. A la vuelta, Cesar me pide salir en la foto en cuestión junto a su perro al que también le habla en ingles: “¡Come Cerebro, venga Cerebro, venga niño!  Por algo le dicen el mejor amigo del hombre…” me cuenta mientras de la nada aparece su fiel compañero y confiesa con ternura: “Es la primer foto que me sacan junto Cerebro.  Agradezco a la vida por estar en un sitio tan hermoso  y él también es muy afortunado de vivir aquí.”

No quería dejar el lugar sin antes poder retribuir el momento vivido.  Busco entre mis pertenencias que le puedo dejar a Cesar y encuentro una gorra que había comprado en mi viaje a Perú. “¡Como la del Comandante Ernesto Che Guevara!” agradece mientras se la calza y luce una sonrisa de oreja a oreja  nuestro Indiana Jones del Tayrona.

 

PARQUE NACIOANAL TAYRONA

Horario de entrada: 8:00 a.m. a 5:00 p.m.

Precios: Adultos colombianos=17.500 pesos colombianos en Temporada Baja; 19.500 en T.A.

Extranjeros =44.500 pesos col (unos 250 pesos argentinos) en T. B y 48.500 (265) en T.A. 

Cómo llegar: Desde Santa Marta se debe tomar transporte hasta una de las dos entradas al Parque:

*El Zaíno, la principal por donde se puede llegar a Cañaveral, Arrecifes, Cabo de San Juan de Guía y Pueblito.

*Palangana (km5). Acceso  a Neguanje, Gayraca y Playa del Muerto “Playa cristal”. En esta zona el visitante solo puede pasar el día y no tiene acomodación para pernoctar.

Bus desde Santa Marta a El Zaino: Son 32 k. 1 hora de viaje. 7 mil pesos col. (unos 40 pesos arg.)

Buses colectivos desde El Zaino hasta el parqueadero (estacionamiento): 3 mil pesos col (17 arg), aprox 1 hora.

Senderos transitables:

*Sendero peatonal Cañaveral – Arrecifes (Kogui o Ruta del Conocimiento): 1 hora. Dificultad baja.  También se puede
 hacer a caballo.

*Sendero Arrecifes – Boca del Saco, pasando por playa Piscina y Cabo San Juan del Guía: 2 horas. Dificultad baja.

*Sendero peatonal Nueve Piedras, hacia Pueblito desde el Cabo San Juan del Guía: 3 horas. Dificultad alta.

* Sendero Calabazo – Pueblito – Cabo San Juan del Guía: 4 horas. Dificultad alta.

Desde el 1 de abril de 2017 es obligatoria tener la vacuna de la fiebre amarilla para entrar en el Parque Tayrona mínimo 10 días antes del viaje.

 

 

Licenciado en comunicación social; creador, editor y redactor de la revista de cultura joven Yo soy la Morsa.
Viajero tipo: Valijero.

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