Made in Taiwan

Conocido popularmente en nuestro país como el chino de “Un Cuento Chino,” Nacho Huang volvió a la tierra que lo vio nacer después de 25 años y nos cuenta en esta riquísima nota, previo al estreno de su nueva obra de títeres tradicionales chinos: Alboroto en el Cielo, cómo fue aquella experiencia, las diferencias culturales entre ambas culturas y la reconciliación con sus origines para convertirse, como él muy bien lo define, en: “hombre puente.”

 

Así como el recordado personaje de la película que filmara junto a Ricardo Darín, al que una vaca caída del cielo lo dejaba sin pareja, Nacho tuvo que abandonar su país natal para recalar en la Argentina. Con tan solo 11 años de edad y junto a su familia, un país y una cultura completamente nueva lo esperaba…

¿Cómo fue el cambio cultural cuando llegaste a Argentina, te resulto chocante?
“Al principio todo lo que veía me resultaba novedoso, divertido, el choque aparece cuando uno empieza a estudiar, a trabajar y te consideran diferente, entonces ahí tenés que hacer un doble esfuerzo para estar a la par.. Hubo una época en la que yo negaba todo lo que tenía que ver con mis raíces, quería ser argentino, pero con el paso del tiempo me fui reconciliando con eso, encontrando un equilibrio, apreciando las 2 culturas y aprendiendo lo mejor de cada una..”
 
¿Y cuáles son las mayores diferencias culturales y de costumbres que encontraste entre una cultura y la otra?
“Hay muchísimas diferencias: el argentino es muy apasionado y tiene una gran vitalidad para hacer las cosas, mientras que los chinos son más tímidos y quizás no llegan a dar ese primer paso o tirarse a la pileta como se dice.. Sin embargo existe la perseverancia, la resistencia frente a la dificultad y eso no se nota tanto en Argentina.. El argentino tira más fácil la toalla, pero tiene la viveza de buscar lo más fácil, lo más accesible, mientras que los orientales son gota a gota, el grano de arena que se va a acumulando poco a poco. No digo que todos son así, sino en general: así como también hay orientales que pierden muy rápido la paciencia y argentinos que tienen mucha perseverancia, por supuesto..
Y similitudes: la corrupción, lamentablemente compartimos esa forma de hacer las cosas, así como también hay pueblos que no lo hacen, como los alemanes y los japoneses.. Y otra cosa que tenemos en común es esto de juntarse entre muchos, ese desparpajo de comer y gritar fuerte es muy chino y muy tano..”
 
Hace poco tuviste oportunidad de viajar nuevamente a tu Taiwán natal después de 25 años…
“Aproveche para traer más elementos para mis obras de títeres, ya que el año pasado tuve que usar telas que conseguía en Once (risas) Y  además de las telas pude traer las cabezas talladas que después pinté y también visitar a mi familia”
 
¿Y cómo fue ese reencuentro?
“Fue muy fuerte la experiencia…Es como que estos 25 años fueron un sueño y volver de nuevo ahí, te das cuenta que no es tan lejos y se empiezan a abrir puertas..Pude nutrirme de mis raíces…También mi hizo dar cuenta cuanto ellos deseaban que estemos cerca…”

¿Sabían de tu trabajo acá? ¿Vieron “Un Cuento Chino”?
“Hoy por hoy con Facebook se enteran todo, aunque no se hasta que punto la entendieron…” (risas)
 
 ¿Y a la hora de viajar allá con que particularidades nos podríamos llegar a encontrar, diferentes a nuestra idiosincrasia?
“Lo más destacado para mi es algo muy inherente al lugar donde uno vive, ya que el entorno define la forma de ser.. Para Argentina el tema del espacio nunca fue un problema, sin embargo en Taiwán, siendo una isla tan pequeña, el espacio si es algo muy apreciado por los taiwaneses y esto se refleja en la forma de ser y de actuar. Los taiwaneses tenemos muchísima percepción del espacio, sea donde sea, por ejemplo cuando uno sube a un colectivo inmediatamente empieza a ver donde hay más lugar para ubicarse y si entra gente y uno está en el pasillo piensa como tendría que acomodar su cuerpo, como lo controlaría para que la persona que quiere pasar por detrás lo pueda hacer. Hay una conciencia del propio cuerpo físico y también del otro, existe un registro..Hecho que no pasa en Argentina, vemos un millón de veces por ejemplo cuando nos subimos a un colectivo en ese pasillo angosto donde uno marca la sube, que siempre está lleno de gente que se queda ahí y hay que empujar o pedir permiso para poder pasar.. Una vez hable esto con un amigo argentino y él me dice: -lo que pasa que nosotros vivimos en un espacio abierto, grande y las vacas pasteaban donde querían, entonces la gente se comporta como las vacas, hay que empujarla para que tengan noción de su propio espacio y el del otro en la superficie- (risas)
En Taiwán uno se da cuenta justamente de lo contrario, como todo el mundo está atento cuando aparece una persona y mueven su cuerpo como si fuera una bolsa con muchísimos elementos dentro de un espacio y eso genera mucho dinamismo.. Lo mismo en los subtes, en Taiwán es doblemente complejo por la cantidad de personas que transita, pero por ej toda persona que está en la escalera eléctrica se queda del lado derecho para que cualquiera que este apurado pueda pasar, es una costumbre que en Argentina no se observa..
Después cuando estuve allá me sorprendí porque pensaba que la gente era más tímida, más fría y resulta que son muy amables con los extranjeros, por ejemplo con aquel que no conoce el camino. Son muy simpáticos y pacientes para explicar. Quizás lo aprendieron por la influencia del turismo..Y los medios de transporte son muy frecuentes: el subte viene casa 2, 3 minutos, es impresionante y los colectivos también, excepto quizás los feriados y no viaja ningún pasajero parado.. Si se llenan los asientos no sube más nadie , no pueden ir personas paradas y los colectiveros son muy amables (risas) No te puedo negar, acá en Argentina si tenés mucha suerte podes encontrar uno que tenga buena onda, que te conteste bien, que te sonría, pero la mayoría de los casos como que sufren mucho su profesión..Eso no sucede en Taiwán y si bien en Taipéi no es tan ordenado el transito como en Buenos Aires, ya que no todas las cuadras son cuadradas, es muy lindo para viajar y con un buen mapa o un GPS se puede resolver.. Y otro punto importante, es que allá no hay inseguridad..Eso no quiere decir que uno va a andar desparramando sus cosas por cualquier parte, pero es considerada una de las ciudades más seguras del mundo..Creo que  la segunda más segura.. No hay violencia ni robos en las calles y en ese sentido es muy lindo y pacifico pasear por Taiwán..
 

Taiwán, también conocida como Republica de China o antiguamente como Formosa (Isla Hermosa) se ubica sobre el Océano Pacifico, su capital es Taipei y tiene una superficie de casi 36 mil km cuadrados y una población de 23 millones de habitantes. Esta isla se considera independiente de la China continental (Republica Popular China) que aún la reclama como parte (provincia) de su territorio.  

¿Cuál es tu lugar preferido de Taiwán? 
“Todo Taiwán es turístico, en un día vos podes viajar por todo el país, obviamente corriendo… (risas) Pero te puedo nombrar el Parque Nacional Yangmingshan (famoso por las flores del cerezo japonés, las aguas termales, los depósitos de azufre, las fumarolas, las culebras venenosas y las sendas rulales, incluyendo la más larga de Taiwán); El Parque nacional Taroko (llamado así por la garganta Taroko, un desfiladero que constituye un hito del parque); El Lago de Sol y Luna (el cuerpo de agua más grande y también una de las atracciones más populares y famosas de Taiwán)
Lo lindo de estos lugares es que tenés montaña, lago, quebrada.. Taiwán es muy chiquita pero tiene todo tipo de paisajes.. Y otra de las cosas más lindas para mi es que al lugar a donde vayas tenés muchísima oferta gastronómica: dulce, salado, mucho, mucho y no es para nada caro, podes disfrutar de buena comida en cualquier momento y en cualquier lugar.. Es más, los taiwaneses se la pasan comiendo..Yo engorde 5,6 kilos en este viaje (risas) Así que a donde uno vaya hay muchísima oferta gastronómica.. Y otra cosa muy interesante son las ferias nocturnas gastronómicas, que empiezan al anochecer tipo 6, 7 de la tarde y duran hasta las 11, 12 de la noche..Son  todos puestos de comidas típicas y exóticas que se realiza como en 3 o 4 cuadras alrededor y si empezás a comer del primero al ultimo, la verdad no das más…” (risas)

 

 

En el 2015, Nacho debutó como director de la obra de títeres tradicionales chinos: “Rey Mono vs. Madame Esqueleto” en compañía del grupo de titiriteros Hua Guo Shan (que significa montaña de frutos y flores) ofreciendo un espectáculo para grandes y chicos, que combina la estructura de un relato clásico de Oriente y un novedoso arte de mostrar y de contar con personajes que no dejan de sorprender  -así como en las viejas películas de artes marciales, con sus escenas de acción y sus piruetas voladoras…

¿Cómo surge esto de los títeres tradicionales chinos?
“Los títeres chinos me llegaron de casualidad, porque en realidad nunca me propuse hacer esto.. En el 2013 vinieron un grupo de taiwanes ancianos, una asociación de inmigrantes y trajeron títeres para vender y me propusieron hacer una obra para poder promocionarlos.. Y mientras a mi me interesaba el trabajo artístico y a ellos la venta: era un  feliz casamiento.. Y se empezó a convocar a taiwaneses o hijos de chinos para continuar con la cultura, pero resulta que nadie se anotó, al contrario, vinieron un montón de titiriteros argentinos con los que hicimos un seminario: una parte de conocimiento cultural, que me encargue yo y otra de manipulación, para la cual tuve que mirar muchos videos en Internet y traducirlos porque estaban todos en chino.. Les enseñamos las diferentes categorías (varón, mujer, carapintada, bufón y anciano) y de esa forma nació el grupo Hua Guo  Shan.. Los ancianos se disgustaron porque no había ningún chino, pero yo recluté a 4 que eran mis alumnos favoritos..
Y como de chico ayudaba a mi familia en el taller porque son fabricantes de ropas, cociendo botones y aprendiendo todo el manejo de maquinas industriales y haciendo molderías, eso lo pude trasladar a la vestimenta de los títeres…”
 
¿Y cómo nace ese arte en China? ¿Qué recuerdos tenés de chico?
“El títere tradicional chino empezó a través de una especie de juglar, como un arte popular que con el paso del tiempo se fue complejizando, cuyos escenarios pasaron a ser los patios de los templos, con historias ligadas a lo religioso, a la mitología, a los Dioses o a los relatos históricos…Y cuando yo era chico aparecieron las primeras transmisiones de títeres, que era como si los chicos acá vieran al Chapulín Colorado o al Chavo.. Estamos muy familiarizados con eso, pero no es lo mismo que lo que era en vivo, con la aparición de la tecnología fueron mutando: mientras que los tradicionales tienen 30 cm, los modernos son gigantes y tienen más de 50, son manipulados por 2 titiriteros y se los filma en estudio de TV o cine, es una cosa penosa lo  que sucede en Taiwán..Solamente algunos herederos tienen grupos que llevan este arte a las escuelas fomentados por el gobierno, medio a la fuerza, para hacer conocer a los chicos su propia cultura. Pero muy poco, cada vez menos, allá no existe la oferta cultural que hay en la Argentina..”
 
 
Y ahí es donde apareces vos…reavivando el fuego de esta tradición…
“Cuando apareció el tema de los títeres viendo que es algo novedoso se implantó en mi cabeza la palabra: clásica…Tenia que elegir el repertorio para escribir la primer obra y me pregunto: -¿Qué escribo? Porque yo puedo hacer cosas que a mi me encanten, pero ¿qué quiere el publico? ¿qué le interesa? Entonces la palabra clásico me ancló..Fue la combinación entre lo clásico, en este caso la novela clásica china: “Peregrinación al Oeste” -novela canónica en China- y lo novedoso que esto podía resultar para el mundo occidental.. Creo que la psicología del público apunta mucho más a lo clásico que a lo experimental y ahí jugué bien la ficha..En realidad hay un mundo oriental oculto para occidente tan amplio que a mi no me alcanzaría la vida para poder contarlo todo..El mundo occidental ya esta cansado del Hombre Araña, La Cenicienta, que se repiten mil veces desde allá arriba y nos bombardean todos los años con el regreso de algo… (risas) Entonces, yo creo que es hora de ofrecerle algo diferente al publico: esto te lleva a un viaje, te abre la cabeza.. No existen solo los cuentos de Andersen, hay muchísima más cultura en el mundo, y ahí me hizo un clic: se necesita un hombre puente que cruce las 2 culturas para traerlo, porque tampoco vale una mala traducción o adaptación, si no se llega a transmitir la esencia..Lo más difícil es esa adaptación cultural: ¿Cómo hago para que el publico argentino en el año 2016 entienda una cosa que existió hace 5000 años atrás en la otra punta del mundo? Y creo que de algún modo al conocer las 2 culturas pude hacer bien este pasaje.. Y entonces, esos títeres que llegaron a mi de casualidad, sin planificación, se transformó en algo que fue prosperando, ganamos premios, reconocimiento, la gente ama lo que hacemos porque es original y es una alegría poder traer este arte acá..La idea ahora es poder llevar los títeres a China, pero con historias argentinas..Ya estoy trabajando la historia de Juan Moreira para que en China puedan conocer la historia y la cultura Argentina..”

 

 

 
Y ese primer trabajo con títeres “Rey Mono versus Madame Esqueleto” esta tomado de un clásico de clásicos en China: Peregrinación al Oeste…  
 “Sí. Peregrinación al Oeste cuenta la fusión del budismo con el taoísmo, ya que el primero es indio y el segundo chino: en un momento de la historia de China un emperador empezó a introducir  el budismo y para eso necesitaba monjes budistas que viajaran a  traer los sánscritos, de ahí el nombre de la obra…Esta basado en una historia real que después se convirtió en ficción..Fue un monje que hizo un viaje que tardó 13 años y que luego, cuando regresó, se los contó a sus alumnos y eso se transformó en una novela a la que se le fueron introduciendo personajes fantásticos..”
 
Personajes como el mismo Rey Mono, en el cual esta basado Goku, el protagonista de Dragón Ball ¿no?
“Rey mono es tan conocido que debe tener 2 mil o 3mil años de antigüedad y es también una fusión de un personaje taoísta con budista. Ese personaje se ha traducido en millones de artes: cine, opera, títeres, series, dibujo animados y Dragón Ball es un producto japonés, inspirado por el Rey Mono que es chino..Yo creo que no solo toma algo, lo toma casi completamente…” (risas) 

 

Este 2016, después de su regreso a y de Taiwán, Nacho se embarco en una nueva aventura con sus títeres y su grupo de titiriteros: “Alboroto en el Cielo,” una adaptación al español de 3 cuentos representativos del folclore popular chino. 

Antes de salir corriendo a la que será la presentación oficial para la prensa de este espectáculo, Nacho accede a responder nuestra última pregunta y siempre con esa sonrisa que nunca abandona…

Para terminar ¿cuál es tu sueño?
“Hoy por hoy tengo ganas de hacer más cine, estoy planificando volver a Taiwán porque se está desarrollando una importante industria cinematográfica y ahí puedo dejar de ser “el chino”, ya que en Argentina siempre voy a ser un extranjero y yo pienso que puedo dar más en ese rubro, pero a largo plazo no puedo dejar de ser esta persona puente y mi vida artística reside en estas 2 disyuntivas..Es cuestión de organizarse en el tiempo y en el espacio..Lo que si sé es que seguro van a seguir escuchando de mí y de mis artes..”

 

 

Licenciado en comunicación social; creador, editor y redactor de la revista de cultura joven Yo soy la Morsa.
Viajero tipo: Valijero.

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