Si bien el principal atractivo turístico de Puerto Iguazú y de la provincia de Misiones son las inconmensurables Cataratas que convocan a miles de personas tanto de nuestro país como de todo el mundo, muy cerca se encuentran 3 lugares que estando allí no hay que dejar de visitar, y cuyo mensaje vale la pena escuchar, compartir y de ser posible, Por qué no? Imitar…

 

La Aripuca

Llegando desde el centro de Puerto Iguazú (donde toma el nombre: Avenida Tres Fronteras y Av. Victoria Aguirre) o incluso de Buenos Aires, Entre Ríos, Corrientes y la misma Misiones, tomando la Ruta Nacional Nro 12, y luego Av. De Los Inmigrantes, ahí nomás, a la vera del camino, está La Aripuca.

Este lugar, tan calido como sus propietarios, es un empredimiento agro-eco-turístico familiar cuya finalidad es generar una toma de conciencia sobre la importancia de nuestros recursos naturales, incentivar acciones para preservar y promover el cuidado del medio ambiente y difundir la cultura, las creencias y las tradiciones de la región. Pero mientras Oo le enseña a los hijos de un grupo de turistas como funcionan las aripucas, esas trampas que utilizaban los guaraníes para cazar aves y otros animales pequeños, que mejor que su hija Sonia para contarnos sobre el lugar.

¿Cómo nace este proyecto?
“Mi papá es agricultor rural, siempre le interesó mucho el aspecto de la agronomía y le preocupaba que a la hora de adquirir un pedazo de tierra el requisito fuera desmontar para cultivo y ganadería. Y su intención es mostrar que las cosas se pueden hacer de otra manera, con arboles nativos, ya que el gran problema que tenemos es que se esta sacando la selva misionera. Entonces surgió la idea de comprar y recuperar tronco donde estaban desmontando, hacer una colección y ponerlos bajo techo. En un principio la idea era hacerlo en Andresito, a 60 km de Iguazú, de donde somos nosotros, pero después pensándolo mejor dijimos: vamos a llevarlo donde está la gente. Y luego de muuucho pedir y buscar, y además de que entiendan el proyecto porque prácticamente lo trataban de loco a mi papá, en un momento de tanto presentarlo se terminó dando y creo que ganó por cansancio… Y nos destinaron este lugar cerca de la Ruta 12. Además tenemos nuestra chacra allá donde reforestamos especies nativas, las que están se las cuida y solo se aprovecha las que ya cumplieron su ciclo de vida.”

¿Y cuánto tiempo les llevó montarlo?
(Piensa) “Bueno, fueron distintas etapas… Para buscar la colección: 3 años; después con dos grúas grandes un mes para apilarlos; una segunda etapa para cubrir los troncos y hacer el techo, primero con una técnica típica de la provincia de Misiones que consistía en 16 mil tejas de madera, pero con el cambio climático y la humedad empezó a filtrar agua y debimos cambiarlas por unas tablas de cedro y chapa porque no hay otro material que resista. Y también se les hizo un espacio a los artesanos para que puedan exhibir y ofrecer sus productos que hacen con materiales de acá, un colegio agrotécnico que elaboran las mermeladas o se hacen lámparas con lianas que quedan del desmonte y es un proyecto que directa o indirectamente ayuda a más de 300 familias en sus ingresos económicos.” Dentro del predio se encuentra La Aripuca mayor, que ostenta unos 17 metros de altura y unos 500 mil kilos de madera distribuidos a través de 30 especies diferentes que conforman dicha construcción, todas nativas de la selva misionera.
 

“La Aripuca es una pequeña trampa que usaban los guaraníes para cazar aves y como nuestra construcción en un principio tuvo una forma muy parecida, de ahí surge el nombre. Y es una metáfora también, una trampa a nuestra conciencia para que pensemos los humanos, de tanto depredar nuestro medio ambiente y no reforestar las especies nativas, hacia donde vamos…Desde un principio esa sigue siendo la preocupación y el mensaje principal, mantener entre todos el círculo y la sustentabilidad para nosotros y sobre todo para las futuras generaciones. Hoy en día, en cambio, se reforestan especies de monocultivo o introducidas como el pino y el eucalipto porque tienen un crecimiento 3 veces más rápido… Hace falta un cambio de conciencia… Que va desde enseñarle a los chicos si ven un pajarito a no correrlo con sus ondas”

¿Y ese cambio se está dando o crees que falta mucho…?
“Falta bastante… En ciertos ámbitos se esta comenzando a ver que hay una iniciativa y gente que está preocupada, pero si la sociedad civil y el gobierno no trabajan a la par no se va a llegar a un pronto resultado, pero no pierdo la esperanza porque hay mucha gente interesada en que esto se revierta… Todos los que estamos con esta idea, de que se puede revertir, es porque tenemos una esperanza y tenemos que transmitirla y contagiarla.”

¿Cuáles es el recorrido y las actividades que se pueden realizar en La Aripuca?
“Primero un guía del lugar los recibe y les cuenta sobre los ejemplares. Después ya es una visita autoguiada, donde se puede recorrer el Centro de Interpretación sobre el armado del lugar, la selva misionara, hay también un programa para apadrinar un árbol nativo 400 pesos con el fin de que los agricultores empiecen a ver que también se puede ganar dinero dejando un árbol en pie, utilizando otro tipo de técnicas,  que no son las que aprendieron, las que les transmitieron de generación en generación y donde los resultados quizás no van a ser los mismos, en cuanto al tiempo, pero tenemos que empezar a tomar conciencia que no siempre lo que prima es el dinero, y el daño que le podemos estar haciendo al lugar que habitamos… Además acá van a encontrar flora, fauna, una construcción hecha de bambú tacuara, que es una especie que a los 30 años muere y hace poco cuando se cumplió el ciclo se aprovechó su material para hacer esta construcción de dos pisos que arriba tiene un salón de usos múltiples. Después cada tronco de  diferentes especies que conforman La Aripuca grande tiene su historia… Los guaraníes tienen además un espacio donde exhiben sus mercaderías y artesanías y las venden. Antes vivían de la caza y la recolección, pero ahora como no hay selva no tienen ese recurso y todo el ingreso que obtienen acá es exclusivamente para ellos. Tenemos un salón de piedras del lugar, El Tacurú, donde se pueden apreciar algunas de la zona y otras del país. El Yateí, con productos regionales de Misiones, por ejemplo yerba orgánica, que se hace sin agroquímicos ni fertilizante artificial, el proceso de elaboración, el estacionamiento es natural de 12 a 18 meses y no se la pone en cámaras especiales por lo que conserva su sabor y no da acidez. Hay una farmacia natural, que tiene extractos de  hierbas y productos naturales para tratar distintas dolencias  hechos por una doctora y una cooperativa; también una pequeña capilla y nuestro famoso helado de yerba mate y pétalos de flor de rosella, chipitas de almidón y pan casero recién salido del horno”

Para refrescarme del caluroso clima misionero Sonia me convida el famoso helado, que por cierto esta muy bueno, antes de continuar mi recorrido.

 

 

La casa ecólogia de botellas

 La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la incentiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar ’superado’.

Albert Einstein

 

 

 

Mi siguiente parada, a unas cuadras de La Aripuca, es La casa ecológica de botellas. Allí me espera y me da la bienvenida su alma matter: Alfredo Santa Cruz, una persona tan humilde como sabia, quien me invita, antes de comenzar con su relato, a sentarme en una silla hecha de neumáticos, una de sus tantas creaciones que dan vida a este espacio.

¿Cómo surgió la idea?
“Nace por una necesidad económica. En el 2000, 2001, como muchos argentinos, me quedé sin trabajo y la solución que se me presentó fue salir a recolectar residuos, clasificarlos y venderlos en las plantas de reciclado de Brasil. Y en Iguazú hasta el día de hoy se estiliza el sistema después te pago. Teníamos una libreta y por un lado le debíamos al carnicero, por otro al verdulero, a la farmacia, a todo el mundo… Y esa cadena de ahora no puedo pagarte me enganchó a mí también. Ya estábamos desesperados y hablando con la gente que vive de los residuos, que junta latas, cartones, botellas y dije: bueno, éste es el camino más inmediato para poder ganar dinero y así empezamos a juntar. Y un día, yendo a uno de los barrios residenciales que es donde tiran la basura de mayor valor mi nena ve una casita en un árbol y como no estábamos en condiciones de comprarla, para poder cumplir su deseo lo único que teníamos a mano eran esas botellas, cartones, latas y ahí empezamos a hacer los primeros experimentos. Al principio era todo prueba y error, nos transformamos en una suerte de científicos locos…”

¿Y cuales fueron las dificultades que tuvieron que superar hasta dar en el clavo?
“El problema era encontrar que la pared tenga consistencia… Probamos con pegamento, con cinta ancha, con alambre, con remache y cuando estuvimos a punto de desistir, siempre digo: Dios con su misericordia nos habrá hablado en la noche y nos dijo: Ey! pone un tornillo y va a estar resuelto tu problema. Y pusimos un tornillo y después de casi dos meses de lucha conseguimos armar los primeros paneles de botellas para hacer la casita para mi hija. Después se desencadenan cosas maravillosas, pero pasamos por dificultades, no fue todo tan mágico como se puede ver o lo contamos…”

Se necesita voluntad, perseverancia…
“Sí, no tengas ninguna duda, pero también conocimiento, va todo de la mano…Yo era electricista preparado en una escuela técnica. Me pude valer mucho de ese conocimiento que adquirí. Ser pobre es un estado de ánimo, no es una enfermedad, no es un virus, no es contagioso y para no caer en la pobreza extrema hay que tener conocimiento y para adquirirlo hay que estudiar… A veces uno tiene la solución al lado, pero está bloqueado por el problema que atraviesa.”

¿Ya tenias está inquietud de chico, de crear, de inventar cosas…?
“Es toda una consecuencia al hecho de ser criado en el campo. A nosotros nos condicionaba que teníamos que hacernos nuestros propios juguetes porque las condiciones económicas no eran buenas y vivíamos lejos de la ciudad. No hay ningún secreto, todos tenemos suficiente capacidad para salir adelante, solamente que a veces somos medio perezosos…”

Y además comparten este conocimiento con los demás
“Le enseñamos a la gente como construir su casa, sus muebles, con botellas plásticas descartables. Damos cursos y talleres y viajamos a todos los lugares que podemos. Este fue un descubrimiento maravilloso y lo transmitimos de manera  gratuita porque durante ese proceso entendimos lo importante de poder ayudar al prójimo y despojarnos de ese egoísmo que tenemos los seres humanos.
A la gente hay que darle conocimiento, no dinero…”

Es verdad, un proverbio chino dice que mejor que dar el pescado es enseñar a pescar…¿Y hay gente además de ustedes que ya lo haya puesto en práctica, que este viviendo?
“En muchos lugares sí, hemos sembrado en campo fértil. Estuvimos en Colombia, Brasil, Paraguay y esto nos ha permitido mejorar el producto y mostrar que son casas perfectamente habitables. Por ejemplo en Entre ríos, Concepción del Uruguay hay una familia que perdió todo por la inundación y con la ayuda solidaria de muchos entrerrianos y de los medios de comunicación en 10 días le construimos una casa de este tipo.”
 
¿Existen antecedentes de construcciones de este tipo?
“Si, pero de botellas cargadas con tierra, con arena, en esta construcción somos pioneros. Esas otras técnicas llevan mucho tiempo. Esto es diferente de un día para el otro podes tener armada una pared de 3 por 2 metros por ejemplo. Y eso nos permitió hacer casas que son soluciones reales, a las que se les puede poner luz, agua y después se les hace un revestimiento y quedan paredes térmicas y acústicas por la situación de la botella que forma una cámara de aire donde no se transfiere el sonido, ni el frió, ni el calor. Mantienen el clima…”
 
¿Y cuál es la repercusión, la respuesta que tienen de la gente que los visita diariamente?
“Realmente es maravilloso, porque al principio entran como viendo que es, pero luego entienden su importancia ecológica, social y que se puede ayudar con soluciones reales, porque esto es algo concreto, no es teoría ni invención, se puede tocar, se puede ver…”

 

Miles de botellas plásticas (tipo PET) en paredes, sofás, sillas, juguetes, lámparas y hasta una cama, cientos de cajas leche y vino de tetra en el techo, cortinas de tapitas, cajas de CDS en puertas y ventanas, son algunos de los elementos que le dan vida a esta creación “ecológica, social, cultural y turística” atendida por sus propios dueños, el mismo Alfredo, su mujer y sus 3 hijos, quienes guían a los visitantes por la casa contándoles sobre el proceso de producción de la misma, explicando por qué se torna habitable, mostrando todo lo que se puede construir con residuos e incluso pudiendo adquirir alguno de los productos con lo cuales, además de la entrada, les permiten sustentar este proyecto.

“Después de esto dijimos hasta a la basura se le puede dar un valor agregado… Pero para llegar acá tuvimos que encontrar la forma de poder transformarla en algo útil… Hoy  estamos fabricando más de 300 productos distintos con  basura, lo que nos ha permitido una salida laboral sin ningún tipo de ayuda del  estado, más allá de que fuimos reconocidos de Interés Municipal, Provincial y hasta a nivel nacional por la Cámara de Diputados, que es un orgullo enorme. Hace 17 años atrás estábamos juntando basura y ahora estamos viviendo de ella… El éxito está en seguir adelante y no desistir”

Y mientras me dirijo a mi última parada me quedo pensando en las palabras de Alfredo, así como la flor de loto crece en el pantano, como se puede crear, como se puede dar vida aún en situaciones de adversidad…

 

Guirá Oga

Desde hace 20 años -cumplidos este 23 de agosto del 2017- quienes conforman Guirá Oga vienen realizando un laburo encomiable tratando las diferentes problemáticas de los animales que
ingresan al lugar provenientes de la selva misionera y también de más allá, recibiendo por ejemplo el año pasado una treintena de ejemplares del exnto Zoo de Buenos Aires.

Después de recorrer parte del predio, de 20 hectáreas, cercado por el Parque Nacional Iguazú al sur y el Parque Provincial Península y otras áreas, todas protegidas, al norte, que concentran la
mayor biodiversidad de fauna silvestre, nos encontramos con Silvia Elsegood, fundadora y directora, junto a Jorge Anfuso, de Guirá Oga, en guaraní: “La casa de los pájaros.”

¿Cómo empezó esto que hoy es Guirá Oga?
“Nosotros antes trabajábamos en varios aeropuertos donde hacíamos erradicación de aves con halcones peregrinos. Y seguíamos con contrato para volver a Buenos Aires a trabajar a Ezeiza y Aeroparque, pero decidimos quedarnos acá en Iguazú, que fue el último aeropuerto donde trabajamos Presentamos este proyecto al Ministerio de Ecología y ellos después de estar que
si que no y gracias a la gran ayuda del conservacionista Juan Carlos Chébez que era su asesor finalmente nos cedieron el espacio y la infraestructura y todo lo que está montado es un esfuerzo privado nuestro.”
 
Y qué los motivó a quedarse?
“Quisimos hacer algo por la conservación, sabíamos que había muchos problemas con las aves rapaces y al presentar el proyecto inicialmente se trataba de algunas águilas selváticas, macucos, pavas de monte y loros en peligro de extinción. pero una vez que se fueron dando las cosas el Ministerio nos pidió de trabajar también con mamíferos. Y el tema de fauna es bastante complejo acá con el desmonte en Misiones, al reducirse su hábitat los animales se encuentran más vulnerables y muchos de ellos pueden desaparecer y las perspectivas no son muy buenas…”
¿Cuál es la política que tienen en cuanto a los animales que reciben?
“En Guirá Oga, a diferencia de un zoológico, los animales que llegan no se quedan acá. Se trata de recuperarlo por todos los medios para poder devolverlo a su lugar, darle una segunda oportunidad para que siga viviendo. Y la mayoría de los animales que se van de acá o son muy domésticos o tienen algún problema y liberarlos seria condenarlos, al no poder sobrevivir en el ambiente morirían…”
 
¿En qué consiste el proceso de reinserción?
“Es bastante largo. El animal que llega, depende como se encuentre se ve cuanto se va a quedar. Si se queda poco tiempo es más fácil reinsertarlo y si lleva un año o más ya hay que hacer todo un seguimiento y ver como va respondiendo. Hay un lugar, la isla Palacio, que son alrededor de 200 hectáreas, a la que se llega únicamente con embarcación, donde hacemos las liberaciones y por telemetría o con radiocollares vamos siguiéndolos y una vez que ya están adaptados al lugar, se los recaptura y se los trasloca al continente…”
 
¿Y cómo se sustentan? imagino no darán abasto con tantos animales…
“El único sustento es la entrada que se le cobra a la gente que visita el lugar, porque no se recibe ayuda económica de nadie, sí nos avala el Ministerio de Ecología y la Fundación Félix de Azara que está en Buenos Aires. Y es complicado, acá en Misiones somos el único lugar donde se los recibe, si hay otro en Candelaria, pero la mayoría vienen aquí, ya sea porque son atropellados, caen en trampas en las chacras o les disparan porque van a predar los animales domésticos y el chacrero cuida lo suyo. También por tormentas, pichones que se caen. Y como se sabe del trabajo que hacemos, ya sean particulares o parques Nacionales, con quienes trabajamos en conjunto, nos acercan o nos avisan de los animales.”
 
También me contaban de los chicos que bajan las aves con sus gomeras, que es cultural…
“Es así, los adultos tendrían que dar el ejemplo porque la gomera es prácticamente un arma y los chicos ven a  los padres que salen a cazar y lamentablemente siguen el ejemplo. Sin embargo los chicos entienden más que los padres, que vienen de otra generación, lo que es proteger un animal. Y en las escuelas por suerte se esta hablando mucho del tema, pero las autoridades tendrían que poner un poquito mas de énfasis en el asunto… ”
 
Ya habrán perdido capacidad de asombro…
“Te encontrás con todo tipo de situaciones y perdés capacidad de ejemplo ahora tenemos dos hembras de puma que nos trajo el guardaparques que las tenían de muy bebes como mascotas en una chacra… La gente no toma conciencia de que los animales no son un objeto. Pero bueno, nos dedicamos a ellos porque es lo que sabemos hacer y lo que amamos… ”
 
Y ese amor les permite llevar adelante todo esto
“Sí, cuesta mucho, es un sacrificio impresionante porque no paras nunca, año a año tenés que ir agrandando las instalaciones porque van quedando chicas y ahora estamos en camino de eso,
juntando la plata, viendo empresas que puedan ayudarnos con los materiales para poder hacer los recintos grandes para las aves y los pumas.”

¿Llegan a encariñarse con los animales?
”Tratamos de que no, porque la experiencia cuando te encariñas mucho con una animal después termina siendo frustrante. Tenés que tomarlo como si fuese un trabajo donde el animal tiene que recuperarse y volver a su hábitat. Por ejemplo, los monos te generan mucha sensibilidad porque son como los seres humanos, parecen criaturas… Y si después el animal se llega a morir, uno sufre… Sobre todo Mara, mi hija, todavía no se endureció como nosotros. Pero siempre digo, si murió, al menos no lo abandonamos, hicimos todo lo posible a nuestro alcance. Y es algo que no te va a tocar una sola vez…”
 
Y también aprenderán mucho de ellos…
“Por supuesto, te enseñan siempre. Ojala la gente aprendiera de los animales…” Silvia.
“Hoy llegamos, que fuimos a buscar un mono a un pueblo, a Puerto Esperanza, y estaba atando con un pretal, era increíble como el animal giraba se subía y bajaba agarrándose de la soguita y sacándola de las ramas, desenredándose y mirándonos de reojo a nosotros que lo teníamos que capturar. Y estaba súper alterado, pero en ningún momento se quedo enredado y pegó como 30, 40 vueltas antes de que lo agarramos.
Y los monos caí o capuchinos son animales que tienen mucha motricidad en las manos, por ejemplo les podes dar algo de comida que se encuentre dentro de un objeto que sea difícil de quitar y lo 
resuelven. En Estados Unidos los usan para ayudar a las personas parapléjicas, les enseñan a abrir una puerta, a alcanzar un vaso o a tocar un botón…” cuenta Mara, recién llegada, quien se suma al final de la charla y agrega sobre la falta de conciencia de la gente al respecto de los animales silvestres: “En este caso nos llamó la familia. La mujer nos pidió que retiráramos al mono porque al marido casi le destruyo la mano mordiéndolo… La gente no toma conciencia lo peligroso que es tener un animal silvestre como mascota porque pasamos a ser parte de su especie. Imagínate un mono de estos cuando le sacaste algo o no se lo diste, te muerde porque es como se comportan entre ellos…”
 
Y lo que pasa con los coaties en el Parque Iguazú que la gente les da de comer…
“Si observas bien te das cuenta como tienen el pelo esos anímales, el color que tienen, con manchones, lastimados o súper obesos, se pelean entre ellos por un pedacito de comida o tienen caries, colesterol diabetes, porque comen cosas dulces, que no corresponden a su verdadera alimentación. Y muchas veces son traídos acá por los guardaparques para que pasen por una suerte de proceso de desintoxicación…” explica Mara.
 
Como un centro de rehabilitación… ¿Y se los puede reinsertar después?
“Y están prácticamente  perdidos… Los juveniles armamos grupos y los liberamos, no en el área de uso publico, sino donde estén alejados de la gente. Muchos terminan muriéndose por esto lamentablemente y lo peor es que las crías aprenden eso de los padres, los copian y terminan dependientes del ser humanos, cuando son animales silvestres…” Mara.
Actualmente, además de las más de 300 especies que habitan el lugar, Guirá Oga está compuesta por un equipo de alrededor 20 personas cuyas funciones son las de atender al publico, hacer el guiado de los visitantes y además del tratamiento y el cuidado de los animales, también se encargan del mantenimiento, “todo se hace acá, para abaratar costos tenemos talleres donde hacemos los trabajos de herrería, carpintería… ” aclara Silvia. Cada recinto, sendero, pasarela e instalación son “made in casa.” Y así como se realizan voluntariados y gente que tiene una tarea transitoria, la continuidad en la función de los cuidadores es fundamental. “Los animales se acostumbran a ver a las personas que les limpian, les dan de comer, los atienden, les prenden una estufa… Es más, lo primero que hacemos si alguien tiene que ir a realizar una captura, es no dejar que vaya el cuidador, para que ese animal no se lleve una primera mala impresión, lo mismo para darles un medicamento…” ejemplifica.
 
Con más de 700 animales rehabilitados y reintegrados a su habitat, Guirá Oga ha sido reconocida en el 2003 con el premio “Conservar el futuro”gracias al cuidado con que fue realizada la obra junto al Parque Nacional Iguazú, entre otras tantas distinciones obtenidas a lo largo de todos estos años.

***

Tres ejemplos, no solo para visitar (turísticamente hablando) sino para prestar atención a lo que dicen y sobre todo a lo que hacen, tomar conciencia, y cuando esa conciencia germine, reforestarla.

 

 

Licenciado en comunicación social; creador, editor y redactor de la revista de cultura joven Yo soy la Morsa.
Viajero tipo: Valijero.

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